Los banderines son hoy objetos en desuso, pero hace un tiempo sus fabricantes tenían mucho trabajo: clubes de fútbol y barriales, acontecimientos sociales, recuerdos de provincias o de ciudades, agrupaciones políticas y sindicatos los encargaban en cantidad. Aquel que compraba o regalaba un banderín se identificaba con él, sentía que lo definía, le daba identidad.

El banderín del Partido Laborista identificó a un grupo de dirigentes sindicales con Cipriano Reyes a la cabeza que eran oriundos de Berisso. Algunos de ellos habían participado de la manifestación de trabajadores provenientes de muchos rincones de la Provincia de Buenos Aires que llegaron a la Plaza de Mayo a pedir la libertad del Coronel Perón, el 17 de octubre de 1945.

Perón había visitado Berisso el 12 de agosto de aquel año. Los frigoríficos estaban en huelga y había mucha tensión. Las huelgas estaban organizadas por el sindicato comunista y venían reclamando desde hacía mucho tiempo mejoras en las condiciones de trabajo. La visita de Perón fue importante porque paralelamente se estaba constituyendo otro sindicato que tenía el apoyo de la Secretaría de Trabajo. La Secretaría bajo la dirección de Perón buscaba extender los beneficios de los derechos laborales a los trabajadores tales como jubilaciones y pensiones, vacaciones e indemnizaciones por despido. El día de la visita de Perón muchos trabajadores de los frigoríficos y otras industrias de la zona, acudieron al acto que se llevó a cabo en la calle Nueva York y Montevideo. Su figura se hizo muy conocida entre los obreros, sindicalizados o no.

El Partido Laborista

El Partido Laborista

Ese período en Berisso, como en el país, fue muy complejo pues se mezclaban los problemas sindicales con la política nacional. Había algunas disidencias en el propio gobierno y las fuerzas políticas opositoras se unieron en un heterogéneo grupo que iba desde una parte de los militares, industriales, terratenientes, grandes comerciantes, que estaban preocupados por las políticas sociales que propiciaba Perón pero también por la política exterior del gobierno. Los problemas internos llevaron a su renuncia a los cargos de gobierno que detentaba, a los pocos días fue detenido y enviado a la prisión de la Isla Martín García.

El encarcelamiento de Perón generó inquietud entre los trabajadores y la CGT convocó a una huelga general para el 18 de octubre, pero el día anterior se produjo una gran manifestación popular que marcó un cambio fundamental en nuestra historia. Miles de trabajadores, mayoritariamente provenientes de la Provincia de Buenos Aires, se lanzaron a las calles para pedir la libertad de Perón. En Berisso y Ensenada se movilizaron hasta la ciudad de La Plata para llegar a la Plaza de Mayo. Al frente se encontraba Cipriano Reyes, un gremialista de la carne y muchos obreros de los frigoríficos y de las fábricas de la zona.

Esa movilización del 17 de octubre, logró la libertad de Perón y colocó, de allí en adelante, a los trabajadores como actores de vital importancia para la política nacional. En virtud de las elecciones que se realizarían en febrero de 1946 se conformó una alianza en apoyo a la candidatura de Perón – Quijano. La misma estaba justamente integrada por el recientemente creado Partido Laborista, la Unión Cívica Radical – Junta Renovadora y el Partido Patriótico. En febrero de 1946, Perón triunfó en las elecciones, la cantidad de votos que le dio la victoria no fue abultada pero esa diferencia creció durante sus dos mandatos presidenciales.

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Idea y realización
Mirta Zaida Lobato| Universidad de Buenos Aires
Textos
Ana Lía Rey| Universidad de Buenos Aires
Fotografías
Guadalupe Rodríguez Rey
Con el apoyo de
Ministerio de Cultura de la Nación, Dirección Nacional de Innovación Cultural, CONCURSO NACIONAL DE INNOVACION CULTURAL, 2016.

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