“Magnífico olor de la fritura boquense. Este pescado frito solo se come aquí.
-Te recomiendo el matambre.
– Cada comida tiene su encanto particular”
Tomaron asiento junto a una mesa vecina… Algazara de los muchachos y de los viejos. Mucho pescado en dos fuentes: pan y vino oscuro en una botella que decía “Vino de la costa”…” (Caras y Caretas, El ritmo Nº 1531, 1928)

Picnic de amigos en Berisso, 1928

Picnic de amigos en Berisso, 1928

 

Picnic de familias españolas en 1918

Picnic de familias españolas en 1918

La primera foto es de un picnic de amigos en Berisso, en la Isla Paulino, durante 1928. Se trataba, de un asado criollo, como lo evidencia la presencia de una estaca en cruz para asar y un costillar listo. La segunda es de un grupo de familias española gozando de un día de sol en el año 1918. Se ven canastas de vino.

La música resonaba en las promociones de los picnics efectuadas por los anarquistas y los socialistas. En las fotos vemos una guitarra criolla, un violín y un acordeón. ¿Son compañeros de trabajo de un frigorífico?, ¿compadres de alguna asociación étnica? No hay muchos datos sobre las fotos pero ambas cosas pueden ser posibles ya que Berisso albergó, a trabajadores y trabajadoras inmigrantes en los frigoríficos y la hilandería, que también se organizaron en asociaciones étnicas y regionales.

Nos interesa rescatar los barriles y canastas de “vino de la costa”. En todo el corredor costero se instalaron muchos inmigrantes que producían en sus quintas: verduras, hortalizas, frutas en general y vid. Eran generalmente italianos que empezaron a trabajar la tierra para abastecerse. Los criollos comían mucha carne y poca verdura. Por esa razón, resultaba positivo aumentar el porcentaje de proteínas pero se extrañaba la achicoria, las habas y los tomates.

Estos italianos que proveían a sus familias muchas veces llevaban sus frutos hasta el centro de la ciudad de Buenos Aires. Aprovechaban la cercanía y cargaban en sus carros la producción para venderla en el mercado de mayor consumo. En las quintas trabajaba toda la familia, como forma de abaratar los costos.

Además de verduras se cultivaba la vid americana (vitis labrusca) bajo el sistema de parral que dio como resultado un vino diferente por su aroma frutado y sabor característico. Este sigue siendo en la actualidad reconocido por la población de Berisso y sus alrededores. Muchas familias usaron para elaborar el vino máquinas y tecnología traídas en los barcos.

Vino de la costa

Vino de la costa

Lo interesante de este producto fue que comenzó a consumirse en las cercanías de Berisso y rápidamente en lugares más alejados. Las fondas de La Plata y Ensenada como los bodegones y restaurantes de Buenos Aires ofrecían este vino desde principios del siglo XX. Se lo conoció como “vino de la costa” o “vino de la viña” y se convirtió casi en una marca registrada. Entre las décadas de 1940 y 1960 se llegó a vender cerca de un millón de litros anuales, se cultivaban más de 300 hectáreas de vides y existían 22 bodegas habilitadas. Su elaboración era un proceso casero, sin químicos agregados. Este producto se orientó a satisfacer los paladares de los trabajadores de la zona.

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Idea y realización
Mirta Zaida Lobato| Universidad de Buenos Aires
Textos
Ana Lía Rey| Universidad de Buenos Aires
Fotografías
Guadalupe Rodríguez Rey
Con el apoyo de
Ministerio de Cultura de la Nación, Dirección Nacional de Innovación Cultural, CONCURSO NACIONAL DE INNOVACION CULTURAL, 2016.

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